
Desde hace algún tiempo, se ha notado una alta considerable en el incremento de presos en las cárceles de Chile. Esto por factores que cada uno de nosotros conoce, sea delincuencia, estafa, violaciones, violencia y atentados hacia políticas del Estado, entre tantos otros. ¿Pero realmente son las carceles centros de rehabilitación y de reinserción a la sociedad? A mi parecer, creo que no, porque simplemente quien cae preso, adquiere una “cultura” carcelaria, adoptando una forma de vida resentida contra la sociedad, sin tener miedo a volver a ser un delincuente, sea por necesidad o por que la sociedad, atemorizada, les otorga ese “poder”. El sentido común siempre habla de que aquel que roba una vez, siempre lo volverá a hacer, de que la oportunidad hace al ladrón, y de que esta gente, nunca, pero nunca podrá dejar de ser delincuente.
La sociedad necesita de seguridad, ¿Pero a cambio de que? A cambio de nuestra libertad, así lo menciona Hobbes, pero este argumento no logra convencerme, no podemos entregarle toda nuestra libertad al Estado para obtener mayor seguridad a cambio; se ve hoy en día, en nuestro diario vivir, la existencia de cárceles, carabineros, detectives, paz ciudadana, empresas dedicadas a la seguridad, condominios con guardias, casas con cercas eléctricas, ventanas con defensas, alarmas, etcétera.
Para mi la seguridad no va por tener mas cárceles, ni aumentar el resguardo policial, ni tampoco aumentar la rigurosidad de las leyes, esto, respecto a la denominada puerta giratoria que existe en el sistema judicial actual; sino que la seguridad a mi parecer -quizás en una forma mas “utópica” podrán decir algunos- va por una educación, en primera instancia, la cual desde niños nos eduque a ser “seres humanos” y no maquinas competitivas dentro de un sistema.
La educación cumple un rol importante dentro de una sociedad, puede llevarnos a ser los mejores o simplemente los peores, la educación que planteo en este sentido, simplemente hace alusión a valores éticos y morales. En la modernidad, durante la infancia, son nuestras familias quienes nos deben enseñar esto, pero en la actualidad, esta lógica no se da, debido a que los padres, principales agentes socializadores, no se encuentran en este proceso, dado que ambos deben trabajar para sustentar a la familia (quizás no se da en todos los casos, pero si en la gran mayoría). ¿Y que pasa con los hijos de delincuentes? ¿Quien les enseña valores éticos y morales a estos niños? ¿El Estado? Las encuestas mencionan que ocho de cada diez niños, hijos de delincuentes, siguen este mismo camino, el de delinquir.
Otro agente socializador son los medios de comunicación, quienes nos enseñan competitividad y a ser seres individualistas, preocupándonos de nuestro bienestar y haciéndonos olvidar de las temáticas sociales.
Creo que, implantando estos valores en la educación, éticos y morales, enseñaríamos desde niños a respetar al “otro”, de saber delimitar nuestra libertad, saber cuales son nuestros derechos y deberes; tomando en consideración que quienes hacemos el orden social, somos la sociedad en su totalidad, y no simplemente un grupo pequeño de la elite dominante. De esta manera, por mera lógica, no necesitaríamos de jaulas para humanos y tampoco de los perros guardianes del poder, dejando la seguridad en manos de todos, sin castigar a nuestro semejante en celdas de aislamiento de la sociedad.
Se que me podrán criticar por la forma “utópica” que le podrán dar a mi argumento, pero es lo que creo, y lo veo mucho mas factible que seguir incrementando las leyes y teniendo mas seguridad en las calles, ellos siguen usando su violencia para mantener su orden, haciéndonos vivir bajo mil cámaras de seguridad impuestas por el Estado en las ciudades, bajo la sospecha y el temor.
Por Israel Mandujano Moya