En Chile la concertación se caracteriza por ser una clase política narcisista, carente de sueños y burdamente aferrada al poder, el cual es su principal objetivo, dejando a un lado el bien común de la sociedad civil.
En ella no existen las visiones de horizonte, sólo un sinnúmero de personajes aislados y autistas que están enviciados por mantener o conseguir un puesto, o díscolos que se dedican a aparecer en portada de cuanto diario exista y en ningún caso trabajan para el país, sino para sí mismos.
Todo los lindo, la esperanza de un Chile mejor, todas las ideas de país de desvanecen antes de ser realizadas la moda es prometer y no cumplir, esto trae como consecuencia un Chile vacío de propuestas que se acerca a pasos agigantados hacia el bicentenario sin una idea sólida de país que deje a un lado esa politiquería barata llena de slogan y fuegos de artificio.
En el fondo, podemos decir que hace tiempo caímos en el abismo de la mediocridad, si… la grandeza se encuentra ausente. De esta problemática deviene descontento social, desigualdad, delincuencia, y otros dolores de cabeza para el país producto de la materialización de la política barata; a precio de huevo.
En estos tiempos en que el resentimiento aparece en todo su esplendor como un estado de ánimo avasallador surge el aburrimiento y cinismo como características de la postmodernidad.
Emergen tiempos donde nadie estucha a nadie, en que todos están contra todos, parece que Hobbes tenía razón, aunque me embarga el desconsuelo al decir esto, el hombre fue, es y seguirá siendo el lobo del hombre, con la única diferencia de que ahora el antiguo contrato social- de ceder libertad a cambio de seguridad proporcionada por el Estado- está mutando a a la excesiva manifestación de violencia, en manos de carabineros.
El brote progresivo de carabineros en la calles, que desde un tiempo a esta parte, se hace patente, adquieren mayor voz de mando se toman las calles para hacer lo que mejor saben hacer, ellos son los que manejan “los hilos” de esta sociedad.
En síntesis, otorgan seguridad a cambio de reprimir la manifestación de los descontentos producto de la fatiga de material que presenta el ejecutivo por estos tiempos.
Por Nicole Tornel
miércoles, 10 de junio de 2009
domingo, 7 de junio de 2009
“Sociedad del miedo” : Expresado en la construcción del otro y en políticas públicas
Con el golpe de estado vivido en Chile en el año 1973, la economía nacional tuvo un giro a lo propuesto y plasmado en el gobierno del presidente Salvador Allende, puesto que en el periodo de la dictadura militar o pronunciamiento militar se optó por un sistema económico neo-liberal, donde el foco de atención en este artículo es la privatización de esferas políticas que antes satisfacían las necesidades sociales de la población, como es el caso de la educación, salud, dejando así, la posibilidad de inserción de privados en aquellas esferas, aclarando si, que el estado chileno posee instituciones que satisfacen aquellas necesidades pero que en comparación a los avances tecnológicos y a las instituciones privadas queda disminuida en torno a su eficacia
Han pasado 36 años desde la instauración del sistema económico neo-liberal en Chile, lo que ha traído diversos cambios en la sociedad, como lo han señalado los analistas cepalianos tales como, Eugenio Tironi y Osvaldo Sunkel que exponen que tras la instalación y permanencia del sistema neo-liberal en Chile, “la pobreza ha disminuido” pero en cambio la desigualdad social aumenta de forma sostenida, lo que trae como consecuencia que una parte significativa de la población chilena quede por un lado, segregada gracias a la forma de urbanización que se ha dado en la región, originando con ello comunas donde gran parte de la población son de escasos recursos como La Granja, Renca, Recoleta en contraste a comunas como Vitacura, Las Condes y La Reina y, por otro lado, la población quede desposeída para una satisfacción decente de sus necesidades, no es extraño ver por la televisión los hospitales de la región Metropolitana colapsados en su capacidad, llegando al punto de atender pacientes en los pasillos del hospital, o ver también la comparación de los resultados de las pruebas evaluatorias de la educación como es el SIMCE, PSU, donde se expresa la diferencia exacerbada entre colegios municipales, subvencionados y privados.
La desigualdad social es expresada en las acciones de los individuos que están inmersos en ella, como es el caso de la “lógica autónoma” de los lugares donde hay mayor grado de desigualdad social que es observado en torno al narcotráfico, pandillas, delincuencia. Aquella lógica con que operan es fundamental para la “construcción del otro” por parte del resto de la ciudadanía, puesto que dichas acciones de los desposeídos afectan directamente a la ciudadanía que no opera con aquella lógica.
La delincuencia afecta a la sociedad en su conjunto desde la Presidenta hasta el indigente, y donde la ciudadanía expresa su temor a ser robado por el otro y que lleva a la larga una desconfianza hacia el otro, una desconfianza sobre los fines que persigue el otro, esto es fortalecido gracias a los medios de difusión de masas, principalmente por la televisión, no es extraño prender la TV y encontrarse con noticias sobre delincuencia, como robo a casa, a transeúntes, asesinatos, violaciones, entre muchas cosas mas, fortificando así el temor y miedo hacia el otro.
El tema de la delincuencia es un tema frecuente dentro de la ciudadanía, siendo este uno de los puntos centrales de la agenda publica[2], este tema es tratado de solucionar por parte del estado, por medio de la construcción o reconstrucción de leyes en torno al delito y la creación de las nuevas cárceles concesionadas. El gobierno chileno recoge aquel tema de la “agenda publica” que es plasmado por medio de políticas públicas que aludan al tema, como una supuesta solución a ello, pero que gracias a los estudios realizados en torno a la delincuencia se demuestra que no es una solución sino que mantienen el problema de la delincuencia, sin solucionar el punto neurálgico del problema, la desigualdad social.
“Un desarrollo estable a largo plazo (...) requiere de en un régimen democrático, de la erradicación de la pobreza y de un patrón distributivo mas equitativo”[3]
[1] Entendiendo la sociedad del miedo como aquella sociedad que posee el sistema neoliberal como economía, u que en su construcción social es mediada por la estratificación social que esta posea, expresando así l a construcción del otro distinto al “yo” provocando tensiones en su relación en sociedad, que es manifestado en la delincuencia.
[2] Si desea profundizar vea el libro “Inseguridad y delincuencia en Chile: Hacia una caracterización del temor” de Felipe Ajenjo y Felipe Salazar.
[3] “Un siglo de economía política chilena (1890-1990) de Patricio Meller 1998.
Por: Tomás Gatica
Han pasado 36 años desde la instauración del sistema económico neo-liberal en Chile, lo que ha traído diversos cambios en la sociedad, como lo han señalado los analistas cepalianos tales como, Eugenio Tironi y Osvaldo Sunkel que exponen que tras la instalación y permanencia del sistema neo-liberal en Chile, “la pobreza ha disminuido” pero en cambio la desigualdad social aumenta de forma sostenida, lo que trae como consecuencia que una parte significativa de la población chilena quede por un lado, segregada gracias a la forma de urbanización que se ha dado en la región, originando con ello comunas donde gran parte de la población son de escasos recursos como La Granja, Renca, Recoleta en contraste a comunas como Vitacura, Las Condes y La Reina y, por otro lado, la población quede desposeída para una satisfacción decente de sus necesidades, no es extraño ver por la televisión los hospitales de la región Metropolitana colapsados en su capacidad, llegando al punto de atender pacientes en los pasillos del hospital, o ver también la comparación de los resultados de las pruebas evaluatorias de la educación como es el SIMCE, PSU, donde se expresa la diferencia exacerbada entre colegios municipales, subvencionados y privados.
La desigualdad social es expresada en las acciones de los individuos que están inmersos en ella, como es el caso de la “lógica autónoma” de los lugares donde hay mayor grado de desigualdad social que es observado en torno al narcotráfico, pandillas, delincuencia. Aquella lógica con que operan es fundamental para la “construcción del otro” por parte del resto de la ciudadanía, puesto que dichas acciones de los desposeídos afectan directamente a la ciudadanía que no opera con aquella lógica.
La delincuencia afecta a la sociedad en su conjunto desde la Presidenta hasta el indigente, y donde la ciudadanía expresa su temor a ser robado por el otro y que lleva a la larga una desconfianza hacia el otro, una desconfianza sobre los fines que persigue el otro, esto es fortalecido gracias a los medios de difusión de masas, principalmente por la televisión, no es extraño prender la TV y encontrarse con noticias sobre delincuencia, como robo a casa, a transeúntes, asesinatos, violaciones, entre muchas cosas mas, fortificando así el temor y miedo hacia el otro.
El tema de la delincuencia es un tema frecuente dentro de la ciudadanía, siendo este uno de los puntos centrales de la agenda publica[2], este tema es tratado de solucionar por parte del estado, por medio de la construcción o reconstrucción de leyes en torno al delito y la creación de las nuevas cárceles concesionadas. El gobierno chileno recoge aquel tema de la “agenda publica” que es plasmado por medio de políticas públicas que aludan al tema, como una supuesta solución a ello, pero que gracias a los estudios realizados en torno a la delincuencia se demuestra que no es una solución sino que mantienen el problema de la delincuencia, sin solucionar el punto neurálgico del problema, la desigualdad social.
“Un desarrollo estable a largo plazo (...) requiere de en un régimen democrático, de la erradicación de la pobreza y de un patrón distributivo mas equitativo”[3]
[1] Entendiendo la sociedad del miedo como aquella sociedad que posee el sistema neoliberal como economía, u que en su construcción social es mediada por la estratificación social que esta posea, expresando así l a construcción del otro distinto al “yo” provocando tensiones en su relación en sociedad, que es manifestado en la delincuencia.
[2] Si desea profundizar vea el libro “Inseguridad y delincuencia en Chile: Hacia una caracterización del temor” de Felipe Ajenjo y Felipe Salazar.
[3] “Un siglo de economía política chilena (1890-1990) de Patricio Meller 1998.
Por: Tomás Gatica
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