jueves, 12 de noviembre de 2009

Educación: Las cuatro propuestas presidenciales para el 2010

Luego del debate realizado por canal 13 el día Lunes 09 de Noviembre, me surgen muchas interrogantes acerca de las propuestas educacionales de los cuatro candidatos, es por esto que analizaré sus plataformas programáticas para luego compararlas.



En el caso de Marco Enríquez-Ominami, podemos apreciar algunos ejes fundamentales mediante los cuales busca rescatar el sentido de la educación, en donde primero que todo, la devolverá a los profesores, les aumentará los sueldos para de esta forma entregar una mejor educación pública (junto a un aumento en las subvenciones), plantea que la educación pública no debe discriminar por nivel socioeconómico, propone la desmunicipalización de los establecimientos y por otra parte, propone eliminar el impuesto a los libros, se debe incentivar la investigación (la ciencia), se debe mejorar la tecnología y finalmente lograr establecer una nueva organización del sistema educativo con la existencia de sistemas regionales de aprendizaje en vez del nacional y la disminución de alumnos por nivel.



A su vez, Sebastián Piñera propone diseñar una política dirigida a mejorar la calidad de la educación innovando los programas educacionales que apuntan a la igualdad de oportunidades y a la no discriminación, (reforzando áreas como el inglés y la tecnología) mejorando las condiciones de los profesores, en donde sus remuneraciones se relacionen con su calidad docente, por otra parte, propone que los directores de los distintos establecimientos sean jóvenes y con habilidades de liderazgo en distintas disciplinas. Piñera esta dispuesto a aumentar el financiamiento de la educación diferenciada. Por otra parte propone crear una subvención a la calidad, para de esta forma gratificar a los colegios destacados y finalmente pretende diseñar un programa de seguimiento a cada estudiante. A diferencia de Ominami, Piñera pretende mantener el impuesto a los libros (o por lo menos no ha dicho lo contrario).


Eduardo Frei por su parte, propone que la educación de calidad sea un derecho, fortaleciendo la educación pública, mejorando la gestión y la calidad de la educación, alargando la subvención preferencial hasta octavo básico (hoy es sólo hasta quinto básico) manteniendo la educación municipalizada sólo en los casos en que ha dado resultado, incentivando la formación de nuevos docentes y garantizando el financiamiento a los estudiantes de educación superior.


Jorge Arrate plantea que el sistema educativo debe formar ciudadanos integrales, no piezas irracionales de un aparato productivo y de consumo, es por esto que busca establecer una Superintendencia de educación para la inspección de la educación pública y privada, a la vez pretende terminar con la discriminación de alumnos en el sistema particular subvencionado, mejorar sustancialmente la profesión docente y restituir la educación pública como eje de la enseñanza en el país, tanto en la escuela básica, media, técnico-profesional y universitaria, por otra parte, terminar con la municipalización, aumentar los recursos de las universidades y al igual que Marco, esta dispuesto a suprimir el impuesto a los libros.


A pesar de que cada candidato otorga un énfasis distinto en cuanto a prioridades en la educación, todos concuerdan en llegar a la excelencia académica, especialmente en el sector público, ya que sin educación no hay movilidad social. Los cuatro candidatos quieren terminar con la discriminación y tener igualdad de oportunidades, en el fondo todos saben que la educación es el motor de la sociedad y es en virtud de eso que plantean mayores o menores reformas al actual plan de educación.

A pesar de lo anterior, debo mencionar que Enríquez-Ominami y Arrate, coincidieron en la desmunicipalización de la educación pública (por completo), en suprimir el impuesto de los libros y en la mejora de sueldos para profesores, pero el ex-ministro de educación fue más allá y propuso la creación de un sistema nacional de educación superior e "instalar a los profesores en el centro del aparato educativo".

Por su parte Piñera cree que doblando la subvención la educación mejorará, dejando de lado el problema del lucro, las desigualdades económicas entre municipalidades y del sistema educativo en su origen. Además la premiación a liceos de excelencia no solucionará el problema de fondo.

Frei, por su parte deja al descubierto que intenta seguir con la línea de acción de la concertación.

Si analizamos más a fondo los planteamientos de cada candidato nos daremos cuenta que existen tres de las cuatro candidaturas que sostenidas por el actual modelo económico chileno representan exactamente lo mismo (Piñera, Frei y Ominami) y que sólo con unos detalles mínimos buscan diferenciarse para no confundirse. Podríamos decir que en este caso, la izquierda representada por Jorge Arrate es la única opción que expone un cambio profundo en educación en nuestro país, es el único candidato que tiene electores fieles y caracterizados… La izquierda Allendista. Por lo mismo tiene sus objetivos claros, sin ningún tipo de ambigüedad a diferencia de Marco Enríquez-Ominami, quien hasta el momento ha sabido cautivar a gran porcentaje joven de la concertación pero aún no los logra convencer por completo debido esencialmente a su inexperiencia.

Cuestionarse si los diferentes candidatos apuntan a alguna clase determinada o pluralista no es muy difícil de responder, ya que en la práctica todos buscan ser pluralistas. En el discurso moderno es posible encontrar ciertas prácticas tradicionales, en donde los partidos de derecha siempre querrán hacer cambios en educación, pero los partidos de izquierda querrán hacer cambios estructurales en educación. Ambos bandos aceptan el modelo capitalista en distintos grados, dependiendo del rol que tiene el estado en las políticas públicas, pero como pudimos analizar en el tema de educación, todos tienden a ser centrales y a proponer lo mismo pero con distintas palabras.

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